Ansiedad Infantil
Publicado el Lunes 04 de Mayo de 2020
por Luisa Duarte
ANSIEDAD EN NIÑOS
La manera en la que los niños expresan su ansiedad es muy distinta a cómo lo hacen los adultos. Esto es producto de algunas limitaciones que los niños pueden presentar, sobre todo con respecto al reconocimiento y expresión adecuada de sus emociones.
Y en algunas ocasiones, se encuentra limitada por una carencia de lenguaje que puede impedir que dichas emociones sean comunicadas oportunamente. Por esta razón, será de suma importancia el estar pendientes de cualquier signo que pudiera denotar la presencia de ansiedad.
SIGNOS QUE NOS INFORMAN DE LA PRESENCIA DE ANSIEDAD
Hay algunos signos que pueden manifestarse y evidenciar la presencia de una situación que genera estrés y ansiedad en el niño. Como pueden ser:
• Presentar irritabilidad o cambios de humor constantes. • Negarse a asistir a ciertos lugares. • Pueden mostrar conductas de agresión • Mostrarse extremadamente tímido frente a otras personas, incluso sus pares • En algunas ocasiones, puede manifestarse a través de malestares físicos frecuentes como dolor de barriga/ cabeza.
DIAGNÓSTICO DE LA ANSIEDAD INFANTIL
El diagnóstico de ansiedad infantil debe ser realizado por un profesional (psicólogo) y este será en función de los síntomas. Adicionalmente, para evitar un sobre-diagnóstico de trastornos de ansiedad en niños (puede confundirse con miedos transitorios o etapas normales del desarrollo) por esta razón es vital que se acuda siempre a un profesional.
TRATAMIENTO RECOMENDADO
Es recomendable realizar un tratamiento interdisciplinario oportuno que incluya los siguientes elementos:
• Psicoterapia: acompañamiento psicológico para el niño y los padres. • Psicoeducación: recomendaciones y pautas para los padres de familia sobre las implicaciones y medidas que se pueden tomar en casa • Terapias alternativas de juego y artísticas: en ocasiones, puede resultar de utilidad el hecho de que el niño plasme de una manera artística lo que está sintiendo.
RECOMENDACIONES DE PREVENCIÓN PARA PADRES DE FAMILIA
1. Es importante entender que los padres son referentes sociales directos para sus hijos. En consecuencia, la manera en la que abordan su propia ansiedad puede afectar la forma en la que los niños lo harán. 2. Hablar de las sensaciones y emociones que sentimos. Por tanto, animar a que el niño hable sobre sus emociones, lo que le gusta y no le gusta y describir lo que le pasa, ayudará a identificar lo que siente. 3. Buscar estrategias que minimicen esta sensación de malestar. 4. Hacer ejercicio o actividades físicas. 5. Crear rutinas y estructuras para que los niños tengan tiempo para desconectarse de sus preocupaciones, pero a la vez, mantenerse ocupados. 6. Promover el autocuidado, es decir, la implementación de rutinas saludables que contengan medidas de cuidado personal para potenciar el bienestar. 7. Revisar junto a un psicólogo si se trata de ansiedad o no, pues muchas veces los niños pueden sentirse emocionados o nerviosos por una situación en casa o un evento próximo y esto puede no ir relacionado a un problema de ansiedad.
